¿POR QUÉ MIS SOLOS NO EMOCIONAN?

Corrijo y observo atentamente a un montón de alumnos guitarristas que tienen todos los ingredientes para improvisar un buen solo. Conocen las escalas, tienen una técnica más que aceptable, un buen sonido e incluso dominan conceptos avanzados. Sin embargo, no están contentos con sus improvisaciones. Sienten que a sus solos les falta algo. Ese toque que tienen los grandes guitarristas, capaz de emocionar, transmitir y dejar huella.

Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, el problema no está donde ellos creen.

Para empezar, y por poner un contexto general, diría que la mayoría aprendemos escalas que nos da un profesor, un tutorial o un libro y pensamos “ya está, me la sé, ya puedo hacer buenos solos”. Además, generalmente aprendemos esas escalas un poco “como caídas del cielo”, sin terminar de profundizar en por qué usan esas notas y de dónde salen, cuál es su relación con la base armónica, dónde están las tónicas (la nota más importante, pues no todas lo son por igual)... Así vamos además acumulando conocimiento inconexo, memorizando cada vez más escalas y técnicas, pero sin llegar a exprimir y disfrutar realmente cada una de ellas. Aprendemos pentatónicas, añadimos blue note, aprendemos los siete modos, la disminuida, la cromática, y ¡que no falten la menor armónica y la menor melódica!

Luego vemos a un guitarrista que nos gusta y cuál es nuestra sorpresa cuando esas frases que nos emocionan y nos llegan las está sacando de cuatro notas cercanas, que ni siquiera llega a tocar ni media posición de una pentatónica. Y cuando digo “cuatro notas” estoy siendo literal. Es más, la mayoría del tiempo están soleando sin grandes alardes técnicos.

Entonces ¿qué tienen ellos que nosotros no tenemos?

A ver, claro que muchos han nacido tocados por la varita mágica de la guitarra, pero vamos a bajarlo a tierra, pues ese talento innato es un plus, un extra, pero no es la esencia que debemos usar “los mortales”.

Con el tiempo me he dado cuenta de que los guitarristas que más emocionan comparten una serie de detalles que casi pasan desapercibidos. Me gusta llamarlos "detalles invisibles". Pequeños matices más allá de la teoría y de la memoria de las escalas que suman (y mucho) hasta hacer de sus solos algo memorable. Estos detalles hay que:

  1. Observar
  2. Trabajar
  3. Automatizar

Y es que hay una máxima: si aprendemos una escala y únicamente la practicamos recorriendo sus notas “arriba y abajo”, cuando queramos improvisar un solo acabaremos sonando exactamente a eso que hemos practicado. Los humanos somos seres de hábitos, de repetir aquello que conocemos una y otra vez. Por tanto, si observamos esos detalles (nos damos cuenta de que están ahí), si los trabajamos (nos forzamos conscientemente a repetirlos una y otra vez) estos quedarán automatizados, impregnarán nuestro fraseo de esa “magia” que tienen los grandes.

Estos son algunos de esos detalles invisibles que más corrijo a mis alumnos:

Silencios y separación del fraseo

A diferencia de la voz humana, la guitarra puede sonar sin parar, sin detenerse “a respirar”. Precisamente por eso, muchos guitarristas sienten la necesidad de llenar todos los huecos con notas. Esto suele generar una sensación de notas inconexas, ansiedad, falta de discurso y de musicalidad. Para mejorar esto es fundamental saber trabajar con silencios. ¿Cómo podemos ejercitar eso?

Lo primero es identificar la duración del compás y el número de compases que tiene la progresión de acordes. Un estándar puede ser trabajar con el clásico blues de 12 compases. Aprender esta progresión es fundamental, pues tarde o temprano se nos va a exigir tocar uno. Aquí tenemos la imagen de un blues en C:

 

Es ideal que consigamos separar nuestras frases con silencios largos y conscientes al principio. Fijémonos en este vídeo de Joe Bonamassa, en el solo con el que inicia la canción. Frases separadas, silencios ¡incluso quita la mano del mástil por momentos!

 

Truco que recomiendo a los alumnos: pon un objeto a tu alcance (algo encima de la mesa, por ejemplo). Toca una frase, toca el objeto con la mano del mástil, frase, objeto, frase, objeto… ¡Aparecen los silencios!

Copia de licks

Recuerdo que una vez mi profesor me dijo “¿Qué te hace pensar que puedes tocar como los grandes por el simple hecho de que conoces la misma escala?”. Tenía toda la razón. No improvisan únicamente con notas. Improvisan con intención, prestan atención a cada matiz (de los que hablaré luego). Copiar no es malo, todo lo contrario, nos proporciona buenos recursos que podemos practicar y automatizar. Te animo a copiar sus frases hasta el más mínimo detalle. Además, nunca sonarán igual (lo cual no es malo), siempre tendrán nuestra personalidad, al fin y al cabo, tenemos otro instrumento, otra configuración, otra genética…

Truco: no copies solos completos, copia licks sueltos. Empieza siempre copiando frases sencillas, normalmente de las primeras vueltas del solo. Los grandes guitarristas saben gestionar solos muy largos. Pero conforme estos avanzan, muchas veces van metiendo un fraseo más arriesgado, más tenso, incluso jugando con más disonancias. Podremos hacerlo, al tiempo, pero primero orden.

En este vídeo de YouTube te dejo varios licks interesantes de un gran guitarrista de blues:

Matices y transiciones

Si tuviera que elegir un único apartado de este artículo, probablemente sería este. Como decía al principio, al aprender las escalas simplemente pulsamos con la púa recorriendo notas arriba y abajo. Los grandes guitarristas usan menos el golpe de púa. Saben transicionar y matizar con bastante arte. Separemos conceptos:

  • Matices: se trata de que las notas no suenen planas. No hay nada más aburrido. Por tanto debemos darle personalidad a cada nota que tocamos. Un buen vibrato para las notas largas es fundamental, les da ese toque humano y orgánico. Cuando recorramos la escala, usemos el micro-bending en algunas notas, es el gran olvidado y da un feeling tremendo. Otro recurso es la fuerza con la que pulsamos cada nota, vamos a intentar que haya variedad y que unas suenen más fuertes que otras. Esto aportará dinámica. Piensa en cómo hablamos. No pronunciamos todas las palabras con la misma intensidad. La guitarra tampoco debería hacerlo.
  • Transiciones: es la forma que tenemos de cambiar de una nota a otra. El slide es una opción fácil. También el bending y los ligados (hammer-on y pull-off). Pero cada uno de estos recursos tiene un montón de posibilidades. Tomemos como ejemplo el bending: puede ser de un tono, o de medio, puede subir, o subir y bajar, o comenzar ya arriba, puede hacerse muy rápido, muy lento…

Truco: limita tu solo a únicamente cuatro notas. Oblígate a no salir de ahí, ya verás cómo fluyen los matices.

De todos los matices y transiciones, el bending y el vibrato son los más complejos. En este vídeo te muestro algunos trucos:

Repetición de motivos y fraseo “pregunta-respuesta”

La música es repetición, pensemos si no en el estribillo de cualquier canción. Entre otras cosas es el hecho de repetirlo un montón de veces lo que refuerza la identidad de un tema. Lo mismo pasa con los riffs y, por supuesto, con los solos. Muchos alumnos me dicen: “es que sueno siempre igual”. Y yo les respondo: “no, justo lo que te pasa es que suenas siempre diferente, no hay una sola frase que dé identidad a tu solo, un motivo que se repita varias veces”. Y es que es así, nos “paseamos” por las escalas sin coherencia.

Como recomendación, al aprender o componer un buen lick, vamos a usarlo como motivo principal, volviendo a él cada poco tiempo.

Y aquí entra otro de los conceptos que refuerza mucho: el fraseo “pregunta y respuesta”. ¿Qué es y cómo conseguirlo?

Consiste en crear una frase musical y responder con otra relacionada, igual que ocurre en una conversación entre dos personas. Esto parece fácil y, sin embargo, no lo es tanto, pues implica que nos tomemos un tiempo para pensar (cosa que hacemos poco con la guitarra en las manos). Haz este ejercicio por pasos:

  1. Aprende o idea una frase que te guste
  2. Repítela sin parar hasta interiorizarla
  3. Observa cuál es la última nota (o las dos últimas) y cámbiala por otra. Acabas de componer la respuesta al lick original
  4. Ahora haz combinaciones. Por ejemplo: lick original, respuesta, lick original, frase diferente.

¡De repente tu solo tiene sentido!

Rítmica y subdivisiones

Cuando hablamos de mejorar un solo, casi todo el mundo piensa en tocar más rápido. Yo no. Al menos no sólo de eso. Es cierto que tocar rápido es importante, pero no imprescindible. Pero comencemos por el principio:

La zona de confort rítmico: es el lugar en el que solemos estar el 95% del tiempo, y eso es malo. Veo mucha gente tocar (por ejemplo) un solo completo a negras y corcheas, sin más. El reto es conseguir (junto a los silencios que comenté al principio) ampliar ese abanico de rítmicas y conseguir tocar más rápido, pero también más lento.

Tocar más rápido: es recomendable hacer ejercicios técnicos. Sé que a veces da pereza, pero déjame expresar algo: si nos dejamos aconsejar y guiar por un profesor que simplemente nos dé buenos ejercicios y nos elimine los malos hábitos (de digitación, presión excesiva, dirección de púa…) es sorprendente lo rápido que se avanza. En este vídeo te muestro un proceso sencillo para mejorar la técnica:

Tocar más lento: parece fácil pero no lo es. Debemos practicar las notas largas… pero muy largas. No solo la blanca y la redonda, notas exageradas que duran varios compases. De hecho, muchas veces una única nota bien sostenida transmite mucho más que veinte tocadas a toda velocidad.

Por último, debemos combinar ambos extremos en nuestro fraseo.

CONCLUSIÓN

La guitarra es tan sencilla como compleja. Para mejorar nuestros solos vamos a tener que “atacar” un montón de detalles como los que he enumerado (y muchos más). Sin embargo, no podemos crear arte si nuestra mente está “batallando” permanentemente como un motor echando humo a plenas revoluciones. De ahí la importancia de que, cada uno de estos detalles lo practiquemos hasta que forme parte natural de nuestro fraseo, hasta que fluya de forma natural.

¿Te has sentido identificado?

Si mientras leías este artículo has pensado "ese error lo cometo yo", quiero darte una buena noticia: ninguno de estos aspectos se corrige aprendiendo más escalas. Se corrigen observando, practicando y automatizando pequeños detalles, exactamente igual que hemos visto aquí.

Ese es precisamente el enfoque que seguimos cada semana en Riffland. No se trata de acumular teoría, sino de aprender a tocar con más intención, más musicalidad y más recursos reales, mediante lecciones prácticas, ejercicios y ejemplos aplicados y con seguimiento personalizado por mi parte en el grupo de alumnos.

Si quieres seguir profundizando en este tipo de conceptos, te invito a conocer la comunidad de Riffland.

 

Regresar al blog

1 comentario

Excelente articulo, todo verdad, palabra por palabra y nota por nota.

Javier

Deja un comentario