¿POR QUÉ CONOCER MÁS ESCALAS NO TE CONVIERTE EN MEJOR IMPROVISADOR?

Lo que voy a describir a continuación es algo que como guitarrista y profesor he escuchado un montón de veces: alumnos que vienen y dicen “me sé la pentatónica, la escala de blues, los siete modos griegos, la menor armónica, la menor melódica…”. Muchas veces también dicen “creo que me falta mucho, no sé tocar los arpegios disminuidos sobre un V grado de dominante alterada, me abruma tanta información…”.

Y aquí es donde hay que frenar.

¿Te has fijado alguna vez en lo que usan los grandes guitarristas modernos de blues o rock? Te voy adelantando: usan muy poco, pero muy bien empleado.

Mira este vídeo de Kirk Fletcher. Durante ese primer solo, apenas sale de los mismos tres o cuatro trastes. Ahora bien ¡qué bendings, qué silencios y qué fraseo!

Prestamos demasiada atención al qué tocar y realmente poca al cómo debemos tocarlo.

Pensamos que un día alguien nos revelará la escala mágica o la técnica misteriosa y ya lo sabremos todo. Déjame que te diga que no será así. Se trata de manejar bien (realmente bien) los recursos básicos. Luego “aderezamos” con algún extra.

He visto casos reales de guitarristas con muchas carencias que dicen “estoy ahora con el sweep picking”. Sólo se me ocurre preguntar: “¿a ver tu vibrato?”, “¿qué notas sientes como reposo y qué otras como tensión?”, “¿tus bendings están afinados?”.

Yo no sé tocar sweep picking, ya que ponía el ejemplo. Y son varias las veces en las que he dicho “no puedo ser tu profesor si, con esa base, buscas eso”.

Ojo, que quede bien claro, nadie está en contra de las técnicas extremas o de los acordes enormes invertidos. Simplemente expreso lo sorprendente que es que se aborden esos conceptos sin haber hecho bien aún lo básico.

A continuación, comparto una serie de recursos básicos si quieres sacar el máximo partido a tus solos e improvisaciones:

Define las notas importantes antes de aprender otra escala

Deja de pasearte por las escalas. Recorrer una posición arriba y abajo sirve para memorizarla el día que la aprendemos, pero no es el camino para sacar un buen fraseo. Cada nota es única, y hay que darles el valor que tienen. Si crees que debes mejorar la definición, prueba esto:

  1. Como primer paso empieza por memorizar dónde está la tónica en la escala (habrá varias). La tónica es la nota que da nombre a esa escala (por ejemplo un A en escala de A pentatónica menor). Haz que tus frases la tengan como protagonista, que empiecen y/o terminen en ella. Úsala como la nota más larga de tu fraseo. No te canses de aplicar vibrato en ella. Esta nota es un ancla, es el centro tonal desde el que parte todo el tema.
  2. Después empieza a investigar otras notas que te gustarán más o menos según el acorde que suena en ese momento. Este paso es más difícil, pues esas notas van cambiando. Una nota puede sonar muy estable sobre un acorde y no tanto sobre otro. Aquí ayudará la teoría y armonía que estudiemos, y el entrenamiento auditivo también.

Empieza a sentir que hay notas que son un reposo y otras que sirven como tensión.

Cuida tu tono antes de comprar más equipo

No se trata de tener mejor equipo sino de sacar el máximo potencial al que tenemos. He visto guitarristas poner su Stratocaster al 10, con el selector de pastilla en una posición cualquiera (generalmente en pastilla del puente) y lanzarse a tocar. Literalmente eso es como tener un coche y sólo conducir en primera marcha. Lo que se dice avanzar, avanzamos, pero no desarrollamos su potencial.

Hazlo con la guitarra, pero hazlo también con los pedales. Investiga para qué sirve cada selector o potenciómetro. Además, te adelanto que casi todo (guitarras, amplis y pedales) funciona igual o de forma similar.

Y cuidado con el estado del equipo. Sea caro o barato, no cuesta nada mantenerlo limpio, con las cuerdas en condiciones y en entornos saludables para el instrumento.

En este vídeo puedes ver algo que expliqué sobre el manejo del fuzz, uno de los pedales más versátiles que existe. Capaz de ofrecer desde alta ganancia hasta sonido cristalino. Fíjate cómo el manejo de la electrónica mejora el tono y la dinámica.

Usa la pentatónica como base de tu improvisación

Como decía al principio, sorprende ver a grandes guitarristas usar (muy bien) muy pocas notas. El 90% de su fraseo se basa en la escala pentatónica.

Cuando nos lanzamos a improvisar, debemos tener un esqueleto claro, concreto e infalible en el que movernos, y es la escala pentatónica.

Además, déjame darte un tip de armonía:

  • Los modos menores (eólico, dórico y frigio) parten de la pentatónica menor (añadiendo un par de notas extra, nada más).
  • Los modos mayores (jónico, lidio y mixolidio) lo mismo, pero partiendo de pentatónica mayor.

¿Qué quiero decir con esto? Que compensa partir de una base pentatónica y añadir a modo de notas extra, lo que nos haga falta.

Aquí un ejemplo para blues. Teóricamente es una armonía compleja en la que podemos mezclar pentatónica menor, pentatónica mayor, escala de blues, modos dórico y mixolidio… demasiado (al menos al principio). Usa pentatónica menor (que tiene los grados 1 - b3 - 4 - 5 - b7, te las marco en rojo) y añade estas notas extra: 2 - 3 - b5 - 6 (te las marco en azul). Experimenta una a una. ¿A qué suena la 6? ¿y la 2?.

Domina los recursos básicos de la guitarra solista

La guitarra solista está llena de matices y técnicas. Sin duda todo parte de saber manejar cosas como el bending, el vibrato, el micro bending, slide, ligados… Te doy ejemplos:

  • Bending: afinados y variados.
  • Vibrato: afinado y no como movimiento nervioso. Bien controlado.
  • Micro bending: sólo sube y desaparece, no baja.
  • Slide: veloz y concreto
  • Ligados: con fuerza y precisión pero con la mínima presión, para tener soltura.

Si no controlas esto, por mucho que queramos hacer el tapping de Van Halen o la velocidad de Kirk Hammett, tu discurso se hunde desde el principio.

Este es un vídeo que publiqué sobre una rutina de 15 minutos para practicar los básicos. Genial como calentamiento o si no tenemos mucho tiempo de práctica ese día.

CONCLUSIÓN

Como si se tratase de la famosa pirámide nutricional, vamos a comenzar por controlar lo básico: las pentatónicas y los matices principales de los que hemos hablado.

Es después cuando podemos pensar en añadir esas notas extra como la blue note o los grados que completan los modos, siempre como notas extras, como complemento o lo que sabemos controlar.

Más adelante llega el momento de la técnica, de saber movernos con soltura, de llegar a subdivisiones como la semicorchea o el seisillo, para hacer sentir nuestro fraseo con varias intensidades rítmicas.

Sólo al final, cuando controlamos esto, llega el momento de dar nuestro toque personal y explorar técnicas más extremas, variedad de estilos, pedales y sonidos raros, estilos más complejos…

No necesitas más notas. Necesitas sacar mucho más partido a las que ya conoces.

¿Y ahora qué?

Si este artículo te ha hecho darte cuenta de que quizá estabas dedicando demasiadas horas a aprender escalas nuevas y muy pocas a profundizar en las que ya conoces, en Riffland trabajamos precisamente esa forma de entender la guitarra.

Cada semana publicamos nuevas lecciones centradas en fraseo, improvisación, ritmo, armonía aplicada y todos esos pequeños detalles que terminan marcando la diferencia cuando coges la guitarra.

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